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miércoles, 11 de febrero de 2026

¿Cómo amamos?

Hoy iba de camino en el tráfico, escuchando la radio (si bien old school yo), cuando preguntó la locutora, ¿cómo amamos? Muchos empezaron a contestar acerca de sus lenguajes del amor, pero a la reflexión que me llamó la atención, es que obviamente en estos días al acércanos al día cariño, se habla mucho de los detalles, de cenas románticas, de palabras bonitas para las personas que amamos o nos son importantes, pero la duda es, en el día a día, en el tráfico, en el trabajo, en nuestra casa o cuando salimos de una actividad, independientemente de nuestra profesión de fe, o si no la tenemos; ¿cómo nos comportamos con el prójimo? 

A mi honestamente me cuesta mucho, es algo en lo que tengo que trabajar bastante, porque tiendo a caer en la tentación de no poder controlar a veces una expresión o mi lengua, aún en círculos cercanos donde me siento segura para hacer algún comentario, luego me siento mal, porque digo puede ser que pude haber medido un poco más la caridad y pues que de hay en el corazón, habla la boca y los pensamientos y si, por mucho de que yo pueda dar amor en formas especiales con mi lenguaje particular, de detalles,  tener actos de servicio, palabras de afirmación y yo me siento amada, casi que de la misma manera, pero ¿cómo estoy amando yo a los demás?, eso es lo que realmente me saltó a la reflexión. 

Siempre me había considerado una persona “buena” pero no quiero caer en la buenitis. Quiero realmente que mi corazón y con lo que lo voy llenando, se vea reflejado en mis acciones, en mis pensamientos, en mis palabras y es una lucha permanente, un día a la vez. 

En serio doy gracias por este tipo de reflexiones y cada aprendizaje, ya qué me siento un poco más centrada después de tenerlas y que poco a poco, voy caminando hacia ese sendero en donde yo me siento satisfecha, tranquila y en paz, porque siento que voy haciendo las cosas con más caridad hacia los demás. 

viernes, 9 de enero de 2026

¡20 años!



Hace 20 años falleció mi Papá, ¡20 años! 

Llevo casi la mitad de mi vida sin tener a mi papá, y es que en 20 años han pasado tantas cosas, pero también en esos 20 años que lo tuve, pasaron demasiadas cosas también; pero hoy no voy a hablar de ello, sino de lo que ha representado no tener a uno de mis padres durante tanto tiempo. 

Hace tiempo me di cuenta que uso de referencia la muerte de mi papá, antes de eso hice X, después de eso dice Y, pero desde ese momento pasé por muchos procesos de descubrimiento, destrucción, redefinición, sanación, perdón y esto ha sido un tanto cíclico. 

He vivido muchos momentos importantes en mi vida y no digamos en esta última mitad, y me sorprende la duda de cómo hubiera sido vivirlos, teniendo aún a mi papá. 

Definitivamente, he tratado de aprender de todo lo que me tocó vivir con él y por él, romper patrones, imitar lo positivo y buscarme mientras algún recuerdo me pierde y necesito recordar todo lo que he crecido en todos los aspectos de mi vida. 

Hoy 9, pedimos por su alma, sanar un poco más la descendencia de mi Papá, que veo en mí, que veo en mi familia, que vale la pena dejar atrás cadenas y buscar la paz,  dar testimonio y mantener nuestro corazón abierto a amar incluso a quien en algún momento pudo haberme lastimado.  Y eso es parte del caminar “después de la muerte de mi papá”, de donde tengo heridas que quizás no había estado consiente hasta el momento de casarme, de ser mamá, de pasar por dificultades o de las que si estaba consiente pero me hacen reflexionar nuevamente sobre algo respecto a él. 

Después de estos 20 años, me puedo ver más fuerte, más valiente, más consciente sobre mi vida, y un tanto más amable hacía mi misma; no ha sido fácil, ni tampoco he sido muy comprendida que digamos, pero al final, me gusta pensar que soy mejor persona porque decidí reconocer cada situación y sacar provecho de toda oportunidad de aprender y definitivamente, soy más cercana a Dios, quién no me ha dejado perderme en el propósito de haber tenido el papá que tuve. 

Un abrazo don Juancho.

 


lunes, 20 de octubre de 2025

Un 20 de octubre


  Recordar un 20 de octubre del 2018, cuando mi mamá me dijo que quería llevarme a atender una cita en La Antigua,, era para cuidarme, como su niña, porque llevaba nuevamente una vida en mi vientre y no quería que me esforzara de más. 

Recuerdo que me reprochó por atender en un fin de semana largo, lejos, pero al final nos sirvió para compartir un rato bonito y de paso, me viera trabajar. 

La pasamos tan bonito y quedé tan satisfecha con mi trabajo, que venía con una sonrisa de oreja a oreja. Habíamos quedado que al regresar íbamos a ir al cumpleaños del tío Héctor, con toda la familia. 

Todo iba conforme al plan, pasándola lindo, recordando cuando me enseñó a cambiar las velocidades del carro cuando era niña, me sentía tan feliz, cuidada, que todo marchaba bien.

Pero no, llegamos y fui directo al baño, entro y empiezo a llamar a mi mamá, vi sangre, me asusté. Llamamos a Erick para que llegara en ese momento y la familia entró a cuidarme, ver de resolver y calmarnos mientras veíamos que hacer. 

Lo inevitable estaba pasando, mi cuerpo ya no podía sostener la vida que se estaba gestando, mi mamá me subió al carro y a correr al hospital. Todo pasó como en cámara lenta pero demasiado rápido a la vez. 

¡Ya no está! Pero estuvo, fue, es. Entendimos que no hubiera nacido, que era niña y que no hubiéramos podido hacer nada al respecto. La amamos y la entregamos, nos entregamos a ella y lloramos. 

Mi mamá nos sostuvo, me sentí niña, quise sostener a mi niña y no pude, pero la sostengo de otra manera. 

Te visualizo bailarina, inquieta, pequeña, alegre y juguetona, colochita, esperando por nosotros, acompañada y con su sonrisa dulce diciéndonos, papi, mami, los amo. 

Te amamos colochita linda, nuestra Anita. A tus 7 años de que naciste en el cielo nuestra princesita, sigues siempre acá. 


miércoles, 15 de octubre de 2025

Una Ola de Luz más…

Ositos representativos a nuestros bebés estrella

Ya son 8 años que este termino resuena en nosotros... Ola de Luz, Duelo gestacional y perinatal, bebés estrella... y otros de ese tipo que nos hacen bulla porque en efecto, somos papás de hijos que nacieron en el cielo. 


Nadie pide ser parte de una estadística como esta, 1 de cada 4 mujeres pueden tener un aborto espontáneo, pero no lo tenemos solo las mujeres, obvio, físicamente sí, pero lo que es lo emocional, lo social, lo familiar, lo vivimos ambos: Mamá y Papá. Erick y yo hemos atravesado estas pérdidas de maneras muy similares y distintas, porque no somos iguales. Visibilizar el sentir de él, ha permitido que yo incluso, maneje de manera más humana cómo me siento. Él quería llorar pero no quería preocuparme por su dolor, él quería gritar y aislarse y tenía que estar conmigo, cuando yo no podía ni siquiera funcionar. 


El haber pasado por eso nos rompió, pero a la vez nos formó, nos permitió amarnos más y mejor, amar cada pedazo en lo que lo tratábamos de acomodar. No quedamos perfectos pero quedamos en proceso de construcción permanente. Pero eso, nos ha permitido ser incluso, los mejores padres que nuestros cuatro hijos pueden tener. 


Sí, somos papás de 4, quizás el escuchar eso, cualquier persona puede pensar que vivimos en un hogar con mucha bulla, pero al conocernos, saben que ellos siempre hacen bulla en nuestros corazones y Diego, es el conjunto de emociones, personalidades, risas y tristezas que podrían existir en nuestra casa. Y sí, lo visualizamos con Diego porque, existen, son sus hermanos mayores, nuestra fe nos los permite ver en la Gloria de Dios, en brazos de Mamá María, en lo que nos volvamos a encontrar. 


Antes les llamaba que eran nuestros angelitos, pero alguien muy querido me explicó que los ángeles no pueden cambiar naturaleza, y nosotros como hijos de Dios, somos ascendidos al cielo en calidad de Santos. Así que nuestros hijos son pequeñas almas Santas que pueden interceder por nosotros. Cuando supe esto, no tienen idea la felicidad que sentí, saberme mamá de 3 santos, y Dios quiera que nuestro Diego también alcance esa Santidad junto a Nosotros. Quizás no de altares como San Carlo Acutis, (pero me sentí llena y plena como Antonia Salzano, cuando la enfocaron en el Vaticano cuando canonizaron a su hijo), pero quizás sí. 


Y ya para ir cerrando esta reflexión en este día, hoy les dije a Joaquín, Anita y Lucía, que los amo, que soy su Mamá y que Erick es su Papá que también los ama con locura, y que, aunque ellos no estén físicamente con nosotros, somos completos con ellos, somos una familia luchando por amor y con Dios de la mano. 


Soy Mamá desde el primer momento de la concepción de Joaquín y lo seré hasta incluso, el final de los tiempos. Es parte de mí. Soy Mamá, Soy Mujer, Soy Esposa, Hija, hermana, amiga, pero sobre todo Soy Hija de Dios.

sábado, 14 de septiembre de 2024

10 años

10 años

Estos días estuve pensándote sin pensarte, estuve yendo a lugares donde estuve mientras aún estabas, y cómo es eso, que me pongo a recordarte cuando descubro que estás en mi cabeza, porque, definitivamente, nunca te has ido de mi corazón. 

Te siento cerca pero te extraño tanto, no quiero olvidar la sensación de nuestras manos tomadas ni nuestros abrazos, sé que están dentro de mis recuerdos pero hubiera dado todo por sumar más. 

10 años suenan poco pero para mí, son demasiados, ya que me ha tocado vivir tantas cosas sin ti. Y aun así, siendo mucho lo que me diste y lo que yo te di, pero nunca fue suficiente.

Trato de no perder ni siquiera tu sazón, compartirlo con la familia para que recuerden como era tu comida, tus anécdotas y tus palabras las guardo en mi corazón para hacerlas vida y que todos sepan tu historia.


No puedo dejar de escribir esto con mis ojos llenos de lágrimas, porque tú has sido y siempre serás la mejor abuelita que Dios me pudo dar. 

Entre todos, sé que yo era tu consentida pero era así, porque yo tenía que darte tanto de vuelta y fue que, hasta merecí tu última sonrisa. 

Quiero que sepas que estoy -estamos- bien, pero eso ya lo sabes, sé que velas por mí y los míos y cuidas a los nuestros allá en el cielo. 

10 años Meshita y no hubiera querido vivir ni un día sin ti, te amo siempre hasta el cielo, hasta que nos volvamos a encontrar.


martes, 10 de septiembre de 2024

Donde se dan los nuevos comienzos




Si uno pudiera planear dónde va a empezar todas las relaciones que con los años se vuelven importantes, pocos serían esos espacios inesperados y curiosos que luego nos sacan una sonrisa al pasar o recordar. 

Como ese café que quedaba convenientemente cerca de donde nos conocimos, donde no esperábamos que allí brotaran tantas emociones nuevas. O ese restaurante que era la sede de una celebración ajena, donde se volvió historia nuestra frase ¡”Que Pisados!”. 

Y allí mismo, donde se dan los nuevos comienzos, a nuestro alrededor se finalizan relaciones, se concretas reuniones, se ejecutan planes y se derrumban otros. 

Y yo, sentada en la esquina de ese café, reflexionando todo esto y sonriendo por cómo nos ha resultado todo, solo puedo decir, que agradezco lo inesperado y maravilloso que ha sido, caminar junto a vos. 


¡Te amo Erick! ¡Feliz aniversario #8 de nuestro civil! 

miércoles, 28 de agosto de 2024

Acompañar

Hoy estoy acompañando a Erick por primera vez en un procedimiento médico que implica anestesia, hospitalización, tratamiento y recuperación. 

Nos ha tenido en ansiedad total, por ser esa “primera vez” además del tipo de procedimiento que dentro de todo, es poco común. 

Estando en la sala de espera, veo una señora de unos 60 y pico, con su bastón, a quién se le complica caminar, su hijo - acompañándola mientras le dan ingreso, y en eso, aparece el esposo. Se sientan, se hablan poco, intercambian miradas y se quedan juntos hasta que llaman a la señora para que ingrese. La abraza, le dice que acá la va a estar esperando. 

El señor se queda solo al igual que yo, el hijo en otro lado de la sala, estamos sentados frente a frente, le veo los ojos sobre la mascarilla y los tiene vidriosos y temblando. 

¿Cuánto tiempo llevarán juntos? ¿Cuántas veces han pasado por algo como esto? ¿Cómo serán los años que nos faltan con Erick y cuántas veces nos acompañaremos en momentos como este? 

Lo que se pone uno a reflexionar mientras acompaña. Lo que observamos mientras se espera.