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lunes, 20 de octubre de 2025

Un 20 de octubre


  Recordar un 20 de octubre del 2018, cuando mi mamá me dijo que quería llevarme a atender una cita en La Antigua,, era para cuidarme, como su niña, porque llevaba nuevamente una vida en mi vientre y no quería que me esforzara de más. 

Recuerdo que me reprochó por atender en un fin de semana largo, lejos, pero al final nos sirvió para compartir un rato bonito y de paso, me viera trabajar. 

La pasamos tan bonito y quedé tan satisfecha con mi trabajo, que venía con una sonrisa de oreja a oreja. Habíamos quedado que al regresar íbamos a ir al cumpleaños del tío Héctor, con toda la familia. 

Todo iba conforme al plan, pasándola lindo, recordando cuando me enseñó a cambiar las velocidades del carro cuando era niña, me sentía tan feliz, cuidada, que todo marchaba bien.

Pero no, llegamos y fui directo al baño, entro y empiezo a llamar a mi mamá, vi sangre, me asusté. Llamamos a Erick para que llegara en ese momento y la familia entró a cuidarme, ver de resolver y calmarnos mientras veíamos que hacer. 

Lo inevitable estaba pasando, mi cuerpo ya no podía sostener la vida que se estaba gestando, mi mamá me subió al carro y a correr al hospital. Todo pasó como en cámara lenta pero demasiado rápido a la vez. 

¡Ya no está! Pero estuvo, fue, es. Entendimos que no hubiera nacido, que era niña y que no hubiéramos podido hacer nada al respecto. La amamos y la entregamos, nos entregamos a ella y lloramos. 

Mi mamá nos sostuvo, me sentí niña, quise sostener a mi niña y no pude, pero la sostengo de otra manera. 

Te visualizo bailarina, inquieta, pequeña, alegre y juguetona, colochita, esperando por nosotros, acompañada y con su sonrisa dulce diciéndonos, papi, mami, los amo. 

Te amamos colochita linda, nuestra Anita. A tus 7 años de que naciste en el cielo nuestra princesita, sigues siempre acá. 


miércoles, 15 de octubre de 2025

Una Ola de Luz más…

Ositos representativos a nuestros bebés estrella

Ya son 8 años que este termino resuena en nosotros... Ola de Luz, Duelo gestacional y perinatal, bebés estrella... y otros de ese tipo que nos hacen bulla porque en efecto, somos papás de hijos que nacieron en el cielo. 


Nadie pide ser parte de una estadística como esta, 1 de cada 4 mujeres pueden tener un aborto espontáneo, pero no lo tenemos solo las mujeres, obvio, físicamente sí, pero lo que es lo emocional, lo social, lo familiar, lo vivimos ambos: Mamá y Papá. Erick y yo hemos atravesado estas pérdidas de maneras muy similares y distintas, porque no somos iguales. Visibilizar el sentir de él, ha permitido que yo incluso, maneje de manera más humana cómo me siento. Él quería llorar pero no quería preocuparme por su dolor, él quería gritar y aislarse y tenía que estar conmigo, cuando yo no podía ni siquiera funcionar. 


El haber pasado por eso nos rompió, pero a la vez nos formó, nos permitió amarnos más y mejor, amar cada pedazo en lo que lo tratábamos de acomodar. No quedamos perfectos pero quedamos en proceso de construcción permanente. Pero eso, nos ha permitido ser incluso, los mejores padres que nuestros cuatro hijos pueden tener. 


Sí, somos papás de 4, quizás el escuchar eso, cualquier persona puede pensar que vivimos en un hogar con mucha bulla, pero al conocernos, saben que ellos siempre hacen bulla en nuestros corazones y Diego, es el conjunto de emociones, personalidades, risas y tristezas que podrían existir en nuestra casa. Y sí, lo visualizamos con Diego porque, existen, son sus hermanos mayores, nuestra fe nos los permite ver en la Gloria de Dios, en brazos de Mamá María, en lo que nos volvamos a encontrar. 


Antes les llamaba que eran nuestros angelitos, pero alguien muy querido me explicó que los ángeles no pueden cambiar naturaleza, y nosotros como hijos de Dios, somos ascendidos al cielo en calidad de Santos. Así que nuestros hijos son pequeñas almas Santas que pueden interceder por nosotros. Cuando supe esto, no tienen idea la felicidad que sentí, saberme mamá de 3 santos, y Dios quiera que nuestro Diego también alcance esa Santidad junto a Nosotros. Quizás no de altares como San Carlo Acutis, (pero me sentí llena y plena como Antonia Salzano, cuando la enfocaron en el Vaticano cuando canonizaron a su hijo), pero quizás sí. 


Y ya para ir cerrando esta reflexión en este día, hoy les dije a Joaquín, Anita y Lucía, que los amo, que soy su Mamá y que Erick es su Papá que también los ama con locura, y que, aunque ellos no estén físicamente con nosotros, somos completos con ellos, somos una familia luchando por amor y con Dios de la mano. 


Soy Mamá desde el primer momento de la concepción de Joaquín y lo seré hasta incluso, el final de los tiempos. Es parte de mí. Soy Mamá, Soy Mujer, Soy Esposa, Hija, hermana, amiga, pero sobre todo Soy Hija de Dios.